lunes, 28 de mayo de 2012

Selamat jalan Bali

En Amed nos intentaron convencer para alquilar un transporte privado hasta Lovina, pueblo situado en el norte de Bali. Jemeluk, que es el lugar en concreto donde nos alojábamos es muy pequeño y el trato con los lugareños, muy estrecho. Enseguida nos pararon por la calle para hacernos las típicas preguntas. Así que en un par de días ya estábamos fichados. En cuanto se enteraron de que nos íbamos, nos empezaron a ofrecer todo tipo de transporte. Pero nosotros teníamos claro que esta vez lo intentaríamos hacer en bemo. El dueño del warung donde comíamos y cenábamos todos los días nos había dicho, que desde una población cercana, podíamos coger un autobús hasta Lovina. Así que no hubo más que hablar. El día de nuestra partida, nos levantamos temprano y a las siete de la mañana ya estábamos en la carretera esperando a que pasara un bemo que nos llevara hasta Culik. El primero pasó tres cuartos de hora más tarde. Durante ese tiempo se produjo un accidente de moto delante nuestro. Afortunadamente los dos chavales de la moto sólo tenían algunas magulladuras. Lo que nos pareció increíble, fue que los implicados en el accidente hablaron tranquilamente unos minutos, sin un enfado, ni una palabra más alta que otra y se fueron cada uno por su lado.
Cuando llegamos a Culik un señor de bastante edad, muy amablemente, nos indicó dónde paraba el autobús. Nos sentamos en las escaleras de una tienda y al rato, apareció por allí una furgoneta. El mismo señor que nos había dicho dónde esperar, nos dijo entonces que no había autobús, y que podíamos ir en esa furgoneta por 40000 rp cada uno. Entonces comprendimos que era uno de tantos que se lleva comisión por encontrar clientes. Intentamos negociar un precio mejor, pero no conseguimos nada. El hombre insistía en que no había autobús y nosotros más cabezones y chulos que él, le dijimos que esperaríamos, que no teníamos prisa. Pero claro, una cosa es no tener prisa y otra es ver pasar el tiempo y que por allí no aparezca autobús, ni nada que se le parezca. Así que empezaron las discrepancias, Jon quería seguir esperando al autobús y Silvia se inclinaba por coger cualquier otro transporte que les llevara hasta Lovina, en lugar de esperar al supuesto autobús. Como donde manda patrón, no manda marinero, ja, ja... cogimos la siguiente furgoneta que nos ofrecieron. Tardamos unas dos horas y media en llegar a Lovina, concretamente a un lugar llamado Kalibukbuk, en lugar de las cuatro que nos habían dicho que se tardaba en bemo. La historia es que no quieren o no entienden que los extranjeros se muevan en este tipo de transporte local y te cuentan que paran mucho, que es muy lento, etc...

Bemo

Ni siquiera nos habíamos bajado del bemo en Lovina, cuando abordó la furgoneta un hombre para preguntarnos si teníamos alojamiento. Fue el comienzo del “acoso”, que no terminó hasta que nos marchamos de allí. Ahora mismo, es temporada baja y no hay demasiados turistas. Además, según nos han contado, a ellos también les está afectando la crisis, ya que notan que no viene tanta gente de Europa. El caso es que fue bajarnos del bemo y empezarnos a ofrecer hoteles, taxi, snorkelling, salir a ver los delfines, buceo y no sé cuantas cosas más...hasta el punto de llegar a perseguirnos con la moto mientras buscábamos hotel.
Finalmente, encontramos un lugar muy agradable, con sus jardines, fuentes y templos de estilo balinés, a tan sólo unos minutos de la playa y por un precio verdaderamente barato. Los del hotel también nos ofrecían todos los días sus excursiones, pero enseguida vieron que no nos interesaba demasiado.

Playa de Lovina

En cuanto a Lovina, su principal atractivo son las salidas en barco al amanecer para ver los delfines, además de la playa, las compras y la gastronomía. Respecto a ésto último, encontramos un warung y nos hicimos clientes habituales. La dueña nos daba la bienvenida en francés (aquí todo el mundo nos confunde con franceses) hasta que la sacamos de su error. Inolvidable, el atún, el marlín...los zumos naturales...En fín, que la comida nos pierde... Nosotros elegimos venir aquí como base para hacer salidas al interior de la isla. Esta vez, pensando que las distancias iban a ser bastante largas, optamos por alquilar dos días un coche, un Suzuki Jimny bastante viejo, pero al que Jon no tardó mucho tiempo en cogerle el truco. La señora del alquiler tenía un supermercado y una agencia de viajes, además de lavandería y se empeñaba, cada vez que íbamos, en que le comprarámos de todo, argumentando que había muy pocos turistas y que ella tenía que pagar su casa, que le había costado no sabemos cuántos millones de rupias...La verdad es que estamos un poco cansados de que piensen que nos cae el dinero del cielo. Nosotros somos los primeros en admitir que tenemos mucha suerte de poder hacer este viaje, algo que la mayoría de ellos, probablemente, no podrá permitirse en su vida. Sin embargo eso no significa que podamos estar gastando dinero como si fuéramos millonarios, que es lo que pretenden que hagamos. Muy al contrario, vivimos de forma muy modesta, con muchas menos comodidades de las que tendríamos en nuestro país, pero disfrutando al máximo y valorando mucho más todo.


Salto de agua de Gitgit

Pura Ulun Danau Bratán

Y dicho ésto, prosigamos... Nos adentramos en el interior de Bali y el paisaje se tornó montañoso, con pueblos en lo alto de los riscos, lleno de frondosos bosques y arrozales en escalera, lagos y, cómo no, volcanes. Paramos en las cataratas de Gitgit, en el Pura Ulun Danau Bratán y en los lagos Buyan y Tamblingan, en el pueblo de Munduk, las termas de Banjar y admiramos las vistas del Gunung Batur desde Penelokan. Las distancias no son demasiado grandes, sin embargo las carreteras son estrechas y llenas de curvas, por lo que se tarda bastante en llegar a la mayoría de estos lugares, sobre todo la que va desde Munduk hasta Seririt es tremendamente empinada y sinuosa. Aunque no entran dos coches, los balineses no reducen demasiado la velocidad, así que en más de una ocasión tuvimos que salirnos a la cuneta.

Gunung Batur y lago Batur

Termas de Banjar


Otro día fuimos a Singaraja, que es la segunda ciudad más importante después de Denpasar. El bemo nos dejó en el mercado tradicional y de allí nos dirigimos a buscar la oficina de información y turismo que según nuestra guía no quedaba demasiado lejos. No será por la amabilidad de la gente de la ciudad, que nos intentaron ayudar en todo momento, pero el caso es que no la encontramos y sospechamos que ya no existe.  Así que dimos una vuelta por el mercado, bastante desvencijado y sucio y de allí a un templo chino Tri Dharma (taoísmo, confucionismo y budismo).
Andábamos nosotros buscando el Old Harbour, pero no dábamos con el lugar, así que íbamos preguntando, hasta que llegamos a un Carrefour y nos metimos a refrescarnos un rato con el aire acondicionado. Unos metros más adelante, cansados de andar con el calor que hacía, y viendo que nos estábamos alejando demasiado, volvimos a preguntar a un chaval. Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que había habido una confusión entre "Carrefour" y "Old Harbour" y  nos  estaban indicando todo el rato el camino hacia el famoso supermercado. (Debe ser porque los guiris siempre andamos buscando los supermercados).


La salida del cole

Superando barreras arquitectónicas


Siempre hay que mirar al suelo

Esculturas en la ciudad de Singaraja


Mercado de Singaraja

¿Cuánta gente nos había dicho, “si vais a Bali, no vayáis a Kuta”? Y otras frases como “Kuta es horrible”. Que ¿qué nos indujo a ir? Lo cierto es que pensamos que podíamos pasar los ultimos días de estancia en un lugar cercano al aeropuerto y disfrutar de la playita sin mucho más que hacer.

Playa de Kuta

Playa de Kuta


Al siguiente día de llegar, ya estábamos pensando en marcharnos. Demasiado cemento y demasiado negocio para nuestro gusto. Un lugar creado por y para gastar dinero. Sin embargo, vamos a intentar no ser demasiado severos, porque cada sitio tiene su público y sin duda, Kuta es donde más turistas hemos visto de todo Bali. Es un lugar ideal para practicar y aprender a hacer surf, con multitud de escuelas a lo largo de toda la playa y olas para aburrirte. Después de la playa, la oferta de restaurantes, tiendas, pubs y discotecas es abrumadora. Y qué decir de los inmensos centros comerciales... Fue como si de repente descubriéramos un Bali que nada tenía que ver con el que habíamos recorrido durante  tres semanas.

Un día alquilamos una moto y nos fuimos a la península de Bukit, para escapar un poco de todo ese barullo. Nos volvimos locos para encontrar el camino. El tráfico es caótico. Motos y coches aparecen en cualquier dirección, a veces circulando en sentido contrario, por lo que hay que conducir siempre a la defensiva. Es básicamente lo que hacen ellos, que salen de un cruce esperando que el que viene de atrás les esquive, y pitan en cada curva para que los que pudieran venir en sentido contrario se percaten de su presencia.
Así llegamos al Pura Luhur Uluwatu. Este templo está situado en lo alto de un acantilado y el entorno es de esos que te dejan sin habla. Te asomas a uno de esos enormes acantilados, con el sonido de las olas que rompen con fuerza contra las rocas y te parece que el mundo es tuyo.

En lo más alto del acantilado, el Pura Luhur Uluwatu



 

Desde allí nos fuimos a la playa de Uluwatu, conocida por ser una de las mejores del mundo para practicar el surf. Hace veinticinco años allí no había nada, tal y como vimos en una foto que nos mostró un lugareño en su tienda. Y ahora, colgados de los acantilados hay bares, restaurantes y hoteles. En algunos de ellos se pagan hasta cuatro millones de rupias por noche. Desde cualquiera de esas terrazas puedes quedarte horas contemplando el paisaje y admirando la pericia de los que se atreven con esas olas. Nosotros nos metimos en una sombra donde estaban los socorristas y allí estuvimos un buen rato charlando con ellos. 

Uluwatu



 

Y terminamos la excursión en una preciosa cala llamada Padang Padang. De vuelta a Kuta nos vimos inmersos en un tremendo atasco y al llegar, con gran alivio devolvimos la moto en la tienda de alquiler. 

Padang Padang

Hace años tuvimos un sueño, y una amiga que lo conocía, nos regaló una guía de Bali y Lombok. Después de más de siete meses viajando por Asia, llegó el momento de volar hacia esta isla de Indonesia tan evocadora y a la que mañana diremos adiós. No te cansas de viajar, sin embargo, quizás llega un momento en que pocos sitios consiguen sorprenderte. También puede ser que al haber idealizado un lugar, la realidad no resulte tal como esperabas. No podemos decir que Bali no nos haya gustado, porque no sería cierto. Lugares como Amed y Ubud nos han cautivado, sobre todo el primero. ¿Y qué lo hace diferente? Fundamentalmente, la calidez y la autenticidad de la gente que allí vive. A veces nos preguntamos si el hecho de que un determinado lugar se abra de forma masiva al turismo, más que traer riqueza, (algo que es indudable, aunque más cuestionable es, si esa riqueza se reparte equitativamente) no hace sino, a largo plazo, destrozar el medio ambiente y pervertir el carácter de las personas.


Con estas reflexiones y alguna otra que se queda en el tintero, nos despedimos de Bali. El 29 de mayo se nos acaba el visado de Indonesia y nos vamos a Kuala Lumpur (Malasia), a ver qué tal se nos da...

2 comentarios:

Xabier Mendizabal dijo...

Aquí termina Bali, aquí comienza Malasia. Un nuevo lugar, unas nuevas sensaciones. Pero lo que veo, por los apuntes que colgais aquí, es que un denominador común se da allí por donde vais: Las gentes dan por hecho que todo el mundo que viaja es millonario, vamos, que le salen los billetes de 500 euros por las orejas.
Bien cierto es que aquí, por muy mal que se esten poniendo las cosas, no somos todavía (digo todavía, porque a este paso...) tan pobres como muchos de los que pueblan los lugares que habeis conocido. Ellos nunca salen de vacaciones, y menos aún se pueden permitir un viaje de estas características, por mucho que uno ajuste sus presupuestos y lo haga con cierta austeridad. El concepto de ellos es "si viaja es rico", y punto. No distinguen entre ricos y proletarios que han ahorrado años para hacer un viaje. Cogen lo que les venden, y para eso la televisión es el mayor veneno.
Cuando yo estuve en Marruecos, en las aldeas del alto Atlas bereber, todo cristo tenía en sus casas de adobe antenas parabólicas. En ellas, les venden una Europa rica, donde todo el mundo es millonario, y de ahí no salen. Nosotros hicimos el viaje en autobús, desde Irún hasta Marrakech (37 agotadoras horas), y llevábamos el presupuesto verdaderamente ajustado. Pues ellos, decían con frecuencia lo que les venden: "Europa es oro". Todos somos ricos para ellos, y eso llega a ser un problema que llega a agobiar sobremanera, sobre todo cuando cientos de vendedores te asedian y no te dejan en paz.
Por eso yo no sé si aguantaría un viaje tan largo como el vuestro, en el cual frecuentemente te estan intentando timar, en el cual te confunden con un millonetis. Mucha paciencia y mucho aguante teneis vosotros, porque lo que es yo, seguro que hace tiempo que había mandado todo a hacer puñetas. No me gusta que me persigan, no me gusta que me timen o lo intenten, no me gusta que me asedien, eso sí, reconozco que el viaje que estais haciendo es un enorme hito en vuestras vidas. Vais a venir con el chip completamente cambiado, y vais a valorar hasta el vuelo de una mosca a cien kilómetros de vosotros.
Suerte en Malasia (a lo mejor os encontrais allí a Sandokán, el tigre de la malasia).
Hacía tiempo que no entraba por aquí, pero aquí estoy, al pié del cañón. Aquí los calores ya se han dejado sentir (anteayer 36 grados en ordizia), aunque el tiempo está un tanto loco, con bruscos cambios en pocos días y tormentas. De lo demás, mejor ni comentar, con la amenaza del "rescate" a la vuelta de la esquina.
Hace unos días, tuve mi primera experiencia televisiva, en un programa en directo, en un debate de tres contra tres, en ETB-2, en el programa de Claudio Landa "ni más ni menos". Tratamos sobre la necesidad de un profundo cambio en la estructura bancaria en Europa, y el mundo en general. Fué toda una experiencia para mí, y creo que me bandeé bastante bien para ser la primera vez. A ver si me llaman más adelante más veces, y consigo meter el morro allí, aunque los contertulios habituales cobran y tienen su "caché".
Pues nada, Malasia y sus tigres os esperan. En nada os veo por aquí (es increíble lo corto que se me está haciendo vuestro viaje). Mientras tanto, aprovechad a tope vuestro tiempo, que por aquí las cosas no pintan bien. Aunque vuestras mil y una aventuras en este fantástico viaje que estais haciendo, seguro que os dotan de una dosis extra de relatividad y coraje a la hora de abordar los problemas de la vida. Ondo segi, ondo pasa, eta besarkada aundi bat biontzat.

Xabi Mendizabal.

Josu Prieto dijo...

Qué grandes sois. Qué año.

En una semanita os tenemos ya de vuelta ¿no? Disfrutad a tope de los últimos días y coged fuerzas, os esperan largas horas de palique contándonos vuestras aventuras.

Un abrazo pareja.